Agorafobia.
Lic.
Galo Guerra Vargas. Psicólogo Modificador De Conducta,
Miembro
de
Director del Instituto Cognitivo Conductual, Y Docente
Universitario
En
ocasiones las personas experimentamos “crisis” de ansiedad, de las cuales no
encontramos explicación aparente.
SÍNTOMAS
Normalmente
lo que experimentamos es un temor a espacios abiertos, situaciones sociales
(como cenas, cumpleaños, visitas a amistades, en fin cualquier cosa que sea
estar lejos de casa), sentimos temor a enloquecer, a perder el control, no
podemos concentrarnos, nos dan palpitaciones muy fuertes, sentimos que nos
ahogamos, nos cuesta respirar, sudamos mucho en las manos, frente, nos dan
temblores de pies y manos, nos mareamos, nos dan náuseas o incluso vomitamos; y
lo peor de todo sentimos que nadie nos entiende.
Lo
que pasa es que estamos atravesando por un ataque de ansiedad. Para entender
este fenómeno, es que he escrito este artículo. Primero permítanme presentarme,
mi nombre es Galo Guerra, soy psicólogo conductual, y he padecido en el pasado
de “ansiedad generalizada”, por eso es que escribo en plural, me incluyo pues
yo también he sufrido de ansiedad.
CONCEPTO
Superar
la ansiedad, se me hizo más fácil cuando la entendí. La ansiedad es una forma
de afrontamiento natural en todas las personas. Sirve para defenderme de los
peligros que pudieran ocurrirme de dos maneras: huyendo o atacando. Si alguna
vez has sentido que tienes que salir corriendo de un sitio pues no puedes
controlarte, y te sentirías mejor en casa, entonces estas huyendo. Si te has
puesto irritable y has encarado a la gente que te rodea, entonces has atacado.
La
ansiedad es necesaria, pero sin embargo, como todo en la vida, debe tener una
justa medida. Lo que nos ocurre cunado sentimos ansiedad, para quienes la hemos
padecido, o la estamos viviendo actualmente, es que los niveles de esta emoción
son muy altos, y se nos salen de control.
CAUSAS
La
pregunta más frecuente es ¿por qué a mí?. Hay muchas
respuestas, algunas tienen que ver con el estilo de vida, pues una vida muy
agitada y de mucho estrés es terreno fértil para padecer ansiedad. También es
posible que se encuentre envuelto en demasiadas actividades, todas y cada una
de ellas muy exigentes, y no te hayas acordado de tener recreación y descanso.
En otras ocasiones, puede ser que en la familia no te hayan enseñado a
controlar la ansiedad, pues ésta es una habilidad adquirida, y lamentablemente,
hay ocasiones en que en casa ser ansioso es “pan nuestro de cada día”.
Lo
que me encontré conmigo mismo, y he visto en muchas personas, es que hay una
activación física de la respuesta de defensa, aún cuando no hay nada aparente
que me obligue a defenderme. Entonces muchas veces la ansiedad se experimenta
sin ninguna causa, es interna. Al entender esto dejé de buscar explicaciones en
lo externo y decidí concentrarme en lo interno.
BIOLOGÍA
La
ansiedad entonces es normal, la provocan sustancias u hormonas que todas las
personas poseen, se llaman neurotransmisores, y su función es llevar
información a través del cerebro para poder adaptarnos. Existe una posibilidad
de que haya un desbalance en estas hormonas, y que sea por enfermedad física,
como por ejemplo el hipertiroidismo, si este fuera el caso consulta a tu médico
endocrinólogo o internista para que te mediquen. Si no padeces de alguna
enfermedad física, entonces nos vamos a lo psicológico.
Cada
hormona tiene una función en específico, en el caso de la ansiedad la más
fuerte es la adrenalina, ¿conocido el nombre verdad?. Ella es la que hace que nos defendamos y ataquemos. Sirve para otro montón de
cosas, pero en nuestro caso, es importante porque ésta es la que se nos salió
de control. Existe una teoría que se llama la “homeostasis de
neurotransmisores”, que lo que dice es que todos son necesarios, pero que deben
guardar cierto equilibrio.
En
el caso de la ansiedad necesitamos recuperar la hormona del placer, que es la
endorfina, también todos la producimos de forma natural, pero a los ansiosos se
nos ha olvidado que ella existe, y tenemos rato de no provocarla. La gracia
consiste en generar endorfinas, ellas nos ayudarán a equilibrar nuestras
funciones físicas.
COMPORTAMIENTO
La
ansiedad nos hace hacer cosas que normalmente no nos gusta hacer, como dejar de
visitar amistades, aislarnos, evitar salir de casa, no querer ir a lugares
abiertos o lugares públicos, y esto deteriora nuestra vida social y familiar.
Raras veces nuestros allegados nos entienden, y más bien nos obligan a salir
cuando no queremos.
Si
esta situación no nos agrada ¿por qué actuamos así?. Como ya dije la ansiedad sirve para enfrentar o huir. Es lógico que si estamos
en una situación desagradable deseemos evitarla tanto como sea posible. Pero en
el caso de la ansiedad, ella es tramposa. Resulta que cada vez que evitamos una
situación que nos la provoca, y sentimos que ella ha disminuido, en realidad la
hemos fortalecido.
Lo
que pasa es que cuando nos alejamos de lo que resulta desagradable, sentimos
que la ansiedad disminuye, y esto nos da una falsa idea de tranquilidad. La
realidad es que al evitar o huir, le damos fuerza a la ansiedad pues generamos
“ansiedad anticipatoria”, esto quiere decir, que nos ponemos ansiosos de llegar
a padecer otra vez ansiedad. Entramos entonces en un círculo vicioso. Algo nos
produce ansiedad, lo evitamos, pero al evitarlo activamos la ansiedad por tener
otra vez ansiedad, y finalmente padecemos de otro evento ansioso. ¡Que montón
de ansiedad!
Para
entender lo que acabo de escribir, he aquí un diagrama que diseñé y que trabajo
en consulta con los pacientes:
Entonces
lo que resulta importante es lograr romper este círculo vicioso, no sobre el
evento ansiógeno, como normalmente lo intentamos, sino más bien sobre la
ansiedad anticipatoria.
PENSAMIENTO
Es
lógico que cuando nos encontremos ansiosos nos desorientemos. Esto sucede
porque la respuesta física específica así lo requiere. Es decir, si nos
asustamos, el cuerpo no necesita que pensemos muy complicado, sino más bien
rápido y simple. O sea, que la producción de pensamiento es muy rápida y
primitiva, por eso es posible que cuando se acelere el corazón o la respiración
pienses que te vas a morir, que te va a dar un infarto, que no puedes controlar
el pensamiento, que te vas a volver loco, que quieres salir corriendo a tu
casa, etc.
Este
pensamiento ocurre de esta manera porque las hormonas que llevan la información
de un lado a otro en el cerebro están aceleradas. El contenido del pensamiento
no es correcto entonces, y esto hace que la realidad la veas de una manera
diferente, haciendo más grandes los síntomas de lo que realmente son.
La
verdad es que casi nunca te llega a pasar todo lo malo que crees que te va a
ocurrir. Aunque estés convencido de lo contrario. La verdad del caso es que tu
cerebro está en facultades de controlar la situación, pero hace tanto que no lo
haces que te has acostumbrado a pensar que ya no lo vas a lograr.
¿Qué Hacer?
Los
siguientes pasos o recomendaciones no deben de tomarse como una terapia como
tal, esto nunca sustituirá a la ayuda profesional. No descarte en ningún
momento asistir a un servicio de asistencia psicológica.
·
Busque
un terapeuta conductual. Lo más importante es estar en contacto con un
profesional que le enseñe a controlar la ansiedad.
·
Cuando
le sobrevenga una crisis recuerde: los síntomas no le van ha hacer daño, son
pasajeros y desaparecerán.
·
En
el momento inmediato de la crisis, deténgase.
·
Busque
una posición cómoda, sea sentado o de pie.
·
Practique
ejercicios de relación por medio de la respiración.
·
Concéntrese
en los síntomas que desaparecen, note como la respiración se regula y el
corazón baja su velocidad.
·
Piense
que los síntomas disminuyen y que usted podrá vencer la situación. Los síntomas
no pueden vencerle a usted.
·
Prémiese
cada vez que logre enfrentar la ansiedad, dígase a sí mismo palabras de valor y
coraje para la poder enfrentar la próxima crisis.
·
Sepa
que afrontar la ansiedad es un proceso gradual, y que irá viendo mejorías poco
a poco, no de golpe.